Empezó antes, pero comienzo por aquí, porque es el mejor lugar para dar marcha atrás.

Después de 5 años y algunas horas puedo decir que he dejado de mirar esta imagen. Y no por mi propia voluntad. O al menos por una voluntad consciente, sino por algo que no quiero, ni puedo nombrar. Por un silencio en el que intuyo se concentra todo. Hace unos meses quise saber que había detrás de esa imagen, cómo es su alrededor.  Entendí el límite, aquello que con un soplido puede hacer que lo evidente se convierta en su contrario.  Por ahora me conformo con saber que uno de los perros se llama Sky, que no sale de la azotea y que por la noche es un poco más libre.


A veces pienso que he mirado tanto esta imagen porque nací en un desierto. Allí se fue formando mi visión. Buscando refugio  en la hostilidad.  Robando agua del pozo seco de mi vecino aprendí rápido a identificar los gestos de desconfianza, aprendí rápido que los perros que estaban atados a una cadena y que ladran cuando intentas acercarte también tenían miedo. En los desiertos tienes la sensación de que cuanto más corres menos avanzas, ni el 
calor, ni el horizonte te dejan huir.

Cuando era pequeña soñaba con piedras,  soñaba que las miraba. Después todo fue mirar . Hasta donde pueda, hasta donde me dejen. Entonces apareció lo íntimo aquello que se oculta una y otra vez. Pero solo desde lejos, escondida  ¿cuál era la distancia justa?   Y alguien, otra vez, me habló del miedo.   Busqué un lugar, otro refugio y empecé a cavar tan adentro como mi altura. Ahí enterré el Tótem de piedra blanca que mide 164 láminas de 20cm de mármol blanco que hice con algunos listones de piedra que mi hermano había robado en alguna cantera y que puse en equilibrio como me enseñó mi madre a hacer.  Esta es la única imagen que tenemos juntos. 
                                                                                                  

Dije que sí. Después de hacerles contar hasta 100 apreté el boton verde de la pantalla. Aparecieron las dos en la cama de una de ellas, esperaban mis instrucciones. Les hice creer que se encontrarían en algún punto en mitad de algún lugar y que allí representarían el baile en el que durante semanas habían estado trabajando. Una acabó en un puente partido, la otra en un parking abandonado al lado de una autopista. Y esperaron. Después lo titularon descíframe, divide x2, coge tu parte y huye

Yo fuí la última, delante de mí estaba ella. El 49 y el 51 eran los números que quedaban para ser parte de los 100. Uno por encíma, el otro por debajo. Elijió el 51, yo me quede con el que descartó.  Había que tatuarselo y esperar a recibir el mail en el que nos dirian dónde y cuando nos encontraríamos.



︎ ︎ ︎



Mark