Empezó antes, pero no se hablarte de ellos, solo se que pueden aparecer en cualquier momento, ahí, entre las palabras. Por eso comienzo por aquí, porque es el mejor lugar para dar marcha atrás. Hoy hace 8 años, 22 días y 3 horas que contemplo esta imagen. Creo que la he mirado tanto tiempo porque nací en un desierto. Allí es donde se formó mi mirada. Buscando refugio en la hostilidad, robando agua del pozo seco de mi vecino aprendí rápido a identificar los gestos de desconfianza, aprendí rápido que los perros que estaban atados a una cadena y que ladraban cuando intentabas acercarte a la casa también tenían miedo. En los desiertos tienes la sensación de que cuanto más corres menos avanzas. Ni el calor, ni el horizonte te dejan huir. Cuando era pequeña creía que había mirado todas las piedras.Después de eso todo fue mirar. Hasta donde pueda, hasta donde me dejen. Entonces apareció lo íntimo aquello que se oculta una y otra vez. Pero por aquel entonces solo podía observar desde lejos. ¿cuál era la distancia justa?  Empecé a buscarla. Y alguien, otra vez, me habló del miedo por eso busqué un lugar, otro refugio sagrado en mitad del desierto. Empecé a cavar tan adentro como mi altura. Ahí enterré el Tótem de piedra blanca que mide 164 láminas de 20cm de mármol blanco que hice con algunos listones de piedra que mi hermano había robado en alguna cantera y que puse en equilibrio como me enseñó mi madre a hacer.  Esta es la única imagen que tengo de ellos.

También ellas

 espérame. 

estoy
aquí